Me ha costado poner al día el blog, sobre todo en lo referente a películas nuevas. No he ido al cine en mucho tiempo, lo confieso, de manera que la mayor parte de las cosas que he visto en casa han sido películas que ya había visto anteriormente. Así pues, los placeres de la revisión. Citaré rápidamente algunas de las películas que he vuelto a ver y que he disfrutado en su segundo, tercero o cuarto visionado. Taxi driver, por ejemplo; Excalibur y Lancelot du Lac, dos versiones completamente opuestas del mito artúrico, pero igualmente disfrutables; Memories of Murders, una película que, tras ya varios visionados, se ha convertido en una especie de comfort movie personal, aunque resulte inquietante confesarlo...y muchas otras más. Pasemos ahora a las películas nuevas, aquellas que no había visto, y a las impresiones que me han dejado. Incluyo también una serie.
La Mesías (Javier Ambrossi y Javier Calvo, 2023)
Sinopsis (filmaffinity): el vídeo viral de un grupo de música pop cristiano, compuesto por varias hermanas, impacta en la vida de Enric, un hombre atormentado por una infancia marcada por el fanatismo religioso y el yugo de una madre con delirios mesiánicos.
Siguiendo el reconocimiento de los Javis en Cannes, he decidido darles una oportunidad. Hasta el momento eran unos personajes que no habían despertado en absoluto ningún tipo de interés por mi parte. La serie, que se puede ver en Movistar+, se deja ver, incluso podría decirse que atrapa, empleando todos los recursos de las series para tal fin. La factura de la serie es correctísima, en ese afán actual de la tele de emular al cine. Podría decirse que la serie enlaza toda una serie de elementos aleatorios que están en el ambiente. Ovnis, montañas iniciáticas (tema que me fascina), viajes de ayahuasca, espiritualidad new age, sectas, educación cristiana... Son todos ellos elementos que están en el ambiente, y que a mí y a los de mi generación pueden hacer algo de gracia, al menos desde la distancia, como temas pop. En ese sentido, es una serie que sabe explotar bien sus propias rarezas, incluso en los momentos en los que roza la vergüenza ajena.
No me han convencido en exceso las tras mujeres que hacen de la Mesías en sus diferentes etapas vitales, sobre todo Carmen Machi, una actriz que me produce cierto rechazo irracional (seguramente debido a su paso por series de Telecinco). Por contra, valoro mucho la aparición de Roger Casamajor, actor fetiche del fallecido Agustí Villaronga, en películas como El mar o Pa negre. En resumen, mi primer acercamiento a los Javis, prescindiendo de todo lo que les rodea, acaba con un aprobado alto.
Marco (Aitor Arregi y Jon Garaño, 2024)
Sinopsis (letteboxd): Enric Marco, un sindicalista español, pretende pasar como superviviente de los campos de concentración nazis.
Sigo con otro producto español (qué detectable palabra, producto). Marco es un biopic correcto y bien construido, sin grandes alardes formales, sabiendo dejar que la historia del personaje hable por sí sola. En realidad, no se diferencia en exceso de un capítulo de una serie televisiva en cuanto a factura; sí en cuanto a síntesis. La película permite que Eduard Fernández se exhiba, una vez más, con todas sus dotes camaleónicas, siendo suyo gran parte del mérito de la película.
A Complete Unknown (James Mangold, 2024)
Sinopsis (letterboxd): Nueva York, principios de los sesenta. En un contexto de vibrante escena musical y agitación cultural, un enigmático joven de 19 años, procedente de Minnesota, llega al West Village con su guitarra y su talento revolucionario, destinado a cambiar el rumbo de la música estadounidense.
Otro biopic, en este caso sobre Bob Dylan, pensado para el lucimiento de Timothée Chalamet (en esta película algo más creíble que en otras ocasiones). Los aciertos de la película se encuentran en la cuidada ambientación, con una recreación minuciosa, y muy otoñal, de los sesenta, buscando motivar la nostalgia del espectador. En muchos casos, una nostalgia por un tiempo no vivido. Las motos, los coches, la ropa, los apartamentos, los bares, todo remite a ese pasado que también han sabido explotar películas como The Holdovers o el propio Wes Anderson.
La película incide en todos los tópicos de los biopics americanos, con sus personajes buenos y sus personajes malos, los momentos de tensión, el reconocimiento de las propias faltas y demás. Es decir, todo lo que suele machacarse y ofrecerse como una gustosa papilla al espectador, sobre todo en las películas oscarizables. Incide también en cierto didactismo, válido para aquellos que, como yo, han mostrado un escaso interés por la figura biografiada. A decir verdad, a Bob Dylan siempre le tuve bastante manía. Una letra de una de sus canciones, una que vagamente recuerdo que hablaba sobre la bomba atómica, salió preguntada en el examen de historia de mi selectividad. Examen que suspendí.
Como nota positiva, o al menos original, los actores y actrices de la película interpretan de verdad las canciones. De todas formas, se trata de la enésima película de coming-of-age del Chalamet, y ya lleva unas cuantas. Las mismas, sin ir más lejos, en las que Elle Fanning hace de contrarréplica femenina. Hay una película que no he visto de Todd Haynes llamada I'm Not There, interpretada por Cate Blanchett en el papel de Dylan, que seguramente sea más interesante.
Mi hermosa lavandería (Stephen Frears, 1985)
Sinopsis (letterboxd): Un joven británico de origen paquistaní regenta una lavandería destartalada con su pareja, mientras lidia con tensiones familiares, con la comunidad paquistaní local y una persistente pandilla de skinheads.
Vamos ahora ya con las películas antiguas. Esta película es conocida por ser una de las primeras del actor Daniel Day-Lewis, y también una de las primeras de Stephen Frears, director con una larga trayectoria (Las amistades peligrosas, Alta fidelidad, The Queen, The Program). La película pretende ser una radiografía de los suburbios de la zona sur de Londres en la época del thatcherismo, aunque engloba muchos otros aspectos, con cierta tendencia a la dispersión. Se habla de la desocupación juvenil, de las pandillas de skinheads, de las tensiones internas entre vida privada y vida pública en la comunidad paquistaní (con cierto toque de película de gánsters a lo Scorsese), incluyéndose también un romance LGTBI. Lo más grato de la película es la manera en la que este amor se retrata en la película, con espontaneidad y naturalidad, alejado de los clichés de un amor trágico a lo Romeo y Julieta.
Podría decirse que esta película sirvió a modo de cajón de sastre para que el cine británico de décadas posteriores rebuscase en él sus temáticas, aderezadas del toque nostálgico del que lógicamente carece la película. Pienso, por ejemplo, en This is England y todo el tema de los skins, o en la reciente Blue Jean y el tema de la homosexualidad en esos años. La película tiene momentos alegres, un tanto absurdos, que evitan que la película tenga una carga social excesiva. Me quedo, por ejemplo, con la banda sonora que imita de forma puntual el sonido de una lavadora centrifugando. Aunque si tuviera que elegir alguna película del cine obrero británico, me quedaría con Kes, de Ken Loach, unas décadas anterior, pero de obligado visionado.
El retrato de Dorian Gray (Albert Lewin, 1945)
Sinopsis (letterboxd): Un joven corrupto logra conservar su belleza juvenil, pero su retrato revela gradualmente su fealdad interior.
Otra película antigua, en este caso, toda una antigualla de cine clásico. A título personal, esta era una de las películas favoritas de mi abuela, una gran aficionada al cine, sobre todo al cine de suspense norteamericano. Esta y Los crímenes del museo de cera era sus preferidas. Por las fechas del estreno de El retrato de Dorian Gray en España, la debió de ver siendo realmente joven. También me regaló en su día la novela de Oscar Wilde, que seguramente leyó después de ver la película.
Se trata de una película de una cuidada ambientación, en la que tienen especial importancia los decorados: el estudio del pintor, la casa del propio Dorian, con el cuarto secreto donde oculta el cuadro, y las tabernas de la noche londinense. La casa de Dorian está repleta de esculturas, de espejos, de mobiliario sofisticado, que aluden a la belleza externa del personaje, mientras que en el cuarto secreto se oculta el cuadro, con un fantástico protagonismo estético en la película, y otros objetos, que infantilizan al personaje. La noche londinense está retratada siguiendo el estilo del expresionismo alemán, o de películas norteamericanas de los años 30, como Svengali. Es lógico que esta película no fuese un éxito, dado que su recargamiento visual la alejaba de los parámetros del cine clásico puro.
El personaje de Dorian, interpretado por Hurt Hatfield, es quizá demasiado plano, demasiado frío, pero quizá sea mejor así. Se pasea por Londres como una especie de Conde Drácula. Le gana la partida el personaje de George Sanders, locuaz hasta la extenuación. Quizá ese exceso de diálogos sea uno de los elementos a los que un espectador actual esté menos acostumbrado.
Maurice (James Ivory, 1987)
Sinopsis (letteboxd): Tras ser rechazado por su amante, Maurice intenta reconciliarse con su sexualidad dentro de las restricciones de la sociedad eduardiana.
Maurice es una película de época, de cuidada ambientación, que retrata los obstáculos de un joven burgués para vivir plenamente su sexualidad. Es una película interesante, bien construida a partir del guion, que adapta una novela de E. M. Forster. No soy muy aficionado a las películas de época de James Ivory, se me hacen un poco bola por su rigor clásico y cierto acartonamiento formal. Pero, si uno se deja de superficialidades, puede darse cuenta de que bajo esa epidermis subyace un interés subversivo, de denuncia casi. En este caso, la película está demasiado bien contada como para obviar sus elementos positivos.
Maurice (James Wilby) se da cuenta de la falsedad y la inutilidad de su amor platónico, mientras que Clive (Hugh Grant) se acomoda a los imperativos sociales de su época y de su clase, renunciando a su propia identidad. En fin, se trata de una película que privilegia sobre todo la historia contada, los personajes y su evolución, con cierta invisibilidad de la cámara, que siempre está colocada en el lugar idóneo, sin llamar la atención.
Una giornata particolare (Ettore Scola, 1977)
Sinopsis (letterboxd): Dos vecinos - un periodista perseguido y una resignada ama de casa - forjan un fuerte vínculo el día de la histórica visita de Hitler a Roma en 1938.
En este caso se trata de una película que ya había visto, pero hacía tanto tiempo de aquello que casi la había olvidado. Me ha resultado una revisión fascinante, no la recordaba tan buena. Tan real, tan didáctica y tan simbólica al mismo tiempo. En su día fue una película muy renombrada, por la aparición en ella de las dos grandes estrellas italianas del momento, Marcello Mastroianni y Sophia Loren. A día de hoy, atenuado el magnetismo de ambos, podría decirse que Loren interpreta mejor a la sufrida casalinga que Mastroianni al homosexual represaliado. Seguramente es la mejor película de Sophia Loren.
La película arranca con un plano-secuencia portentoso, casi invisible. La cámara entra por la ventana del patio de luces y recorre los pasillos de la casa mientras los miembros de esa familia numerosa son despertados por la madre para no perderse los desfiles. La radio no deja de sonar ni un momento, reforzando la idea de la inexistencia de privacidad en el fascismo. Todo es político. Pocas películas muestras de forma tan clara cómo el fascismo impregnaba todos los aspectos de la vida. También cómo el fascismo, con su panoplia de gorros, uniformes, botas, desfiles, bravuconerías y soflamas, camuflaba la virilidad mal asumida del macho italiano, a la par que lo mantenía en una adolescencia eterna. Es interesante cómo el personaje de Sophia Loren va descubriendo por sí misma, poco a poco, que no es oro todo lo que reluce, que sus álbumes de admiradora del Duce esconden otra realidad: la de su vecino.
En resumen, es película muy recomendable. Una de esas en las que apenas pasa nada, pero que capta una realidad y una época con gran sutileza y sensibilidad, alejándose de la caricatura, las simplificaciones, el tremendismo o la condescendencia, sin por ello renunciar a su vocación de erigirse en símbolo de una época.
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