domingo, 29 de marzo de 2026

LA HISTORIA ITALIANA A TRAVÉS DE LAS PELÍCULAS (Y SERIES) DE MARCO BELLOCCHIO

Uno de los elementos que integra la filmografía reciente de Marco Bellocchio, más allá de algunos temas particulares de su gusto, como el encierro, las instituciones, la familia o la religión, es la historia. Pero no la Gran Historia, la de los grandes momentos y personajes, sino más bien la historia subterránea, la de las vías muertas, la de los perdedores. Sus películas, especialmente en las dos últimas décadas, han buscando algunos de estos casos olvidados de la historia, sin olvidar algunos grandes momentos (como todo el caso Moro, uno de los momentos más críticos, a la par que fascinantes, de la historia reciente italiana). 

Voy a repasar, sin ánimo de exhaustividad, algunos de estos momentos, recogidos en las películas de Bellocchio. 

Edgardo Mortara en Rapito (2023). Bolonia, Estados Pontificios, 1858. En los años previos a la unificación italiana, tiene lugar uno de los sucesos más extraños concernientes al Papado, y que llamó la atención internacional. El pequeño Edgardo Mortara, nacido en el seno de una familia judía de Bolonia, es raptado por las instituciones eclesiásticas, al considerar que había sido bautizado en secreto por su criada cristiana, y que por tanto debía recibir una educación cristiana. Edgardo Mortara fue llevado a Roma, a la corte de Pío IX, convirtiéndose más tarde en sacerdote. Con este caso de rapto forzoso por cuestiones religiosas, los Estados Pontificios proyectaron una imagen internacional, 13 años antes de su desaparición, de estado anacrónico, reducto del pasado. 



Benito Albino Dalser e Ida Dalser en Vincere (2009). Trento, Imperio Austro-húngaro, 1907. Benito Mussolini conoce a Ida Dalser. El futuro dictador fascista es entonces un periodista socialista, con vagos sentimientos nacionalistas. En 1915 vuelven a encontrarse, Mussolini ya convertido en un fanático nacionalista, deseoso de la anexión del Trentino-Alto Adige a Italia. Ambos tienen un hijo, Benito Albino Dalser. Ya convertido en un personaje público y en dictador, Mussolini rechaza a Ida Dalser, que acabará en un centro psiquiátrico. Igualmente, el hijo de ambos también acabará recluido y olvidado. 



Aldo Moro en Buongiorno notte (2003) y Esterno notte (2022). Roma, 1978. Poco cabe escribir más de lo que ya se ha dicho sobre el secuestro y asesinato de Aldo Moro, a manos de las Brigadas Rojas, y ante la dilación de sus compañeros de partido y del presidente del consejo de ministros, deseosos de echar tierra encima del gran proyecto conjunto (y forzado) de Berlinguer y Moro, el compromesso storico. Bellocchio se ha acercado a este hecho crucial de la historia reciente italiana desde diversos ángulos. En Buongiorno notte se centraba en los brigattisti, en especial en el personaje ficticio de Chiara, inspirado en las terroristas reales Ana Luisa Braghetti y Adriana Faranda. El personaje de Chiara expresa la duda, frente al de otros terroristas, como Mario Moretti, más fanático. En Esterno notte el acercamiento al caso Moro es más poliédrico, con varios capítulos, centrados en el propio Moro, Francesco Cossiga (ministro del interior), el Papa Pablo VI, la terrorista Adriana Faranda y Eleonara Chiavarelli, la esposa de Aldo Moro. 




Enzo Tortora en Portobello (2025). Roma, 1983. La policía detiene al conocido presentador televisivo Enzo Tortora, acusado de asociación mafiosa con la Camorra, después de que varios miembros disociados de la Nuova Camorra Organizzata lo incriminen, sin aportar ningún tipo de pruebas. Es este uno de los casos más flagrantes de error y arbitrariedad judicial de la historia de Italia, en el que Enzo Tortora, presentador del programa de televisión más popular de la Italia de entonces (Portobello), se convirtió de la noche a la mañana en cabeza de turco de los juegos internos de la Camorra, entre disociados y fieles a su boss, Raffaele Cutolo. 



Tommaso Buscetta en Il Traditore (2019). Sicilia, 1980. En las luchas internas entre los clanes mafiosos sicilianos, el clan de Palermo y el clan de Corleone, Tommaso Buscetta decide colaborar con la justicia, convirtiéndose en un pentito, apestado por sus antiguos compañeros de armas y delitos. Sus confidencias a la justicia, al juez Falcone en concreto, darán lugar al maxiprocesso contra la Cosa Nostra, iniciado en 1986, y que supondrá la adopción por parte del clan de Totó Riina de Corleone de una estrategia de atentados contra el estado, que costará incluso la vida al propio Falcone en 1992. Buscetta, convertido en testigo protegido con otra identidad en los Estados Unidos, volverá a Italia para declarar contra Giulio Andreotti, ex-presidente del consejo de ministros, por colaboración mafiosa, en el llamado juicio del siglo (iniciado en 1995). 



Eluana Englaro en Bella addormentata (2012). Lecco, Lombardía, 2009. Eluana Englaro, víctima de un accidente de tráfico, se encuentra en estado vegetativo desde 1992. Su padre solicita la desconexión de las máquinas que la mantenían artificialmente con vida, suscitando una polémica en torno al derecho a la eutanasia, que enfrentará, por un lado, al gobierno de Berlusconi y la Iglesia católica, y por otro lado, a la judicatura y al Presidente de la República, Giorgio Napolitano, favorables a conceder la eutanasia solicitada por la familia. 


Para dar forma a estos personajes, Bellocchio recurre a algunos de sus actores habituales: Toni Servillo (Bella addormentata, Esterno notte), Fabrizio Gifuni (Esterno notte, Rapito, Portobello), Paolo Pierobon (Esterno notte, Rapito, Portobello), Fausto Russo Alesi (Il TraditoreEsterno notte, Rapito, Portobello).

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