miércoles, 30 de septiembre de 2026

LA BOLA NEGRA (JAVIER AMBROSSI & JAVIER CALVO, 2026)

La bola negra se me ha hecho un poco bola (no creo que sea el más original utilizando esta broma). Fui al cine con las mejores intenciones, dispuesto a dejarme llevar, aunque me temía que iba a pasar lo que ha pasado. El didactismo, el deseo de llegar a todos los públicos, el exceso de subrayado de algunas escenas y, en definitiva, la grandilocuencia, acaban por ahogar a mi juicio toda tentativa de hacer una película sutil, honda y emotiva. Es una película ambiciosa, lo que de por sí no es algo malo; le perdono menos que sea demasiado redundante. No salí del cine a lágrima viva, como dicen tantos testimonios. Quizá sea yo, que no sé mirar, o que me he hecho viejo. Quizá estoy demasiado acostumbrado a un cine en el que la elipsis y la sugerencia hacen más su papel. 

Interesante la historia de la bola negra. 


De todos modos, la película tiene sus puntos interesantes, tampoco es plan de hacer una crítica destructiva. (SPOILERS) Me gusta Granada, debilidad personal mía, y me gusta por tanto casi toda la historia de 1932, aun salvando ciertas simplificaciones algo caricaturescas. Es interesante que los Javis hayan recogido el testigo de esa obra de Lorca apenas esbozada y se hayan propuesto acabarla: me gustaron las escenas de la nieve. Pero más aquella en la que Carlos, el alter ego del poeta, se desmelena, con un largo plano-secuencia en el que la cámara baila. Creo que es una escena que resume bastante bien, y sin palabras, la intención final de la película, pareciéndome la mejor escena. Y también me han gustado algunas líneas del guion, algunas frases dispersas por aquí y por allá, que recogen bastante bien el tono lorquiano. También me ha convencido, a pesar de su menor peso, la historia actual, con las fricciones entre madre e hijo, muy bien conseguidas por Lola Dueñas y Carlos González (el de Paquita Salas). En general, todos los arranques de cada una de las líneas temporales están muy conseguidos, como el bombardeo del pueblo nada más comenzar la película.  

Milo Quifes, el actor que hace del alter ego del poeta joven, siempre con el flequillo en la cara (quizá para mostrar sus intentos de pasar desapercibido en un mundo hostil).


Sin embargo, la trama de 1937, protagonizada por Guitarricadelafuente y Miguel Bernardeau, me ha parecido más distante, quizá por la interpretación un tanto plana de Bernardeau, incapaz de transmitir gran cosa y convertido en la película en una especie de pin-up masculina. Tendría que ser el nudo central de la película, pero para mí algo falla. Si se quiere un romance queer algo retorcido sobre la guerra civil y el franquismo, ahí sigue siendo insuperable El mar, de Agustí Villaronga, con mejores actuaciones. En general, las decisiones de casting parecen más bien motivadas por cuestiones de apariencia que por la solvencia interpretativa. Pero es curioso que el que transmita menos sea el actor que es profesional. Su interpretación encajaría perfectamente en Cuéntame o en cualquier novela de sobremesa. Por poner un ejemplo, hay escenas de dicción complicada (quizá esté yo un poco sordo, no lo niego). Otro episodio que se me ha hecho bola es toda la aparición de Penélope Cruz. Lo sé, ha sido muy alabada su breve presencia, y su aparición, como la de Glenn Close, está pensada con Hollywood en el punto de mira y la caza de premios internacionales. Pero a todo eso en esta página se le da una relevancia mínima (la que tiene), con lo cual la aparición de ambas artistas consagradas no me puede resultar más pegote, aunque pueda tener alguna justificación en la trama. Los números musicales de Penélope Cruz tenían cierto aire a Ay, Carmela o La niña de tus ojos. Se me hicieron bola. 

Le falta algo de química a la relación entre Sebastián (Guitarricadelafuente) y Rafael (Miguel Bernardeau)

A nivel temático, es curioso que las líneas temporales de 1932 y 1937 muestren amores queer sublimados por su imposibilidad, rodeados de hostilidad y represión, amores por tanto épicos, mientras que la realidad mostrada de 2017, ya con libertad, es más prosaica y sumergida en los problemas del día a día, como la incomunicación, el sexo de usar y tirar y los problemas de la convivencia. Es como si los Javis hubiesen romantizado los amores silenciados, mientras muestran el hastío que rodea a los de hoy. En parte, el cansancio vital y la amargura que arrastra el personaje interpretado por Carlos González es la propia del que no conoce su pasado, enlazando así el hastío existencial con el valor terapéutico de la memoria histórica. 

En entrevistas previas, los Javis nombraron como influencias a Tarr, Tarkovski, Klimov y Pawlikowski, quizá por aquello de darse el pote. El único elemento que acerca la película de los Javis a Ven y mira es la crudeza de la exposición de los desastres de la guerra, con esas carretas de muertos y heridos rodadas en plano cenital (también de lo más impactante de la película). Algunos planos, como aquel en el que sale el pelotón de fusilamiento y la cámara permanece encuadrando el mural falangista (En España vuelve a amanecer), también son dignos de los referentes nombrados. En las redes he escuchado que la película toma también muchas cosas de Las horas, película que no he visto y que, por tanto, no puedo comparar. 

En resumen, película bastante hinchada, bajo mi punto de vista, poco sutil en muchas ocasiones. En algunos momentos es salvable, incluso disfrutable. Está bien construida, no lo cuestiono, hay un gran trabajo de guion detrás, ya que las tres líneas temporales están muy bien trabadas y dosificadas, y la fotografía y la música son buenas. No descarto que sea un grandísimo éxito de taquilla y premios. La película explota toda una serie de tópicos que se venderán de maravilla en el extranjero: Lorca, flamenco, guerra civil, pasión, baile, curas y fachas. Solo falta algún torero. 

martes, 22 de septiembre de 2026

PELÍCULAS VISTAS ÚLTIMAMENTE (SEPTIEMBRE Y ALGUNA DE AGOSTO)

El arquitecto / L'inconnu de la Grande Arche (Stéphane Demoustier, 2025) 8/10

Sinopsis: Francia, 1983. François Mitterrand convoca un concurso de arquitectura para concluir con un edificio innovador la perspectiva de los Campos Elíseos. El ganador del concurso es un desconocido profesor de arquitectura de Copenhague. 

Interesante película que aborda las difíciles relaciones entre el poder y el arte, sobre todo cuando se acomete un proyecto público de gran envergadura y escasa utilidad. La voluntad obsesiva del arquitecto choca una y otra vez con las necesidades más pragmáticas, contando incluso con palos en la rueda por parte de los rivales políticos. Me gustó el retrato que hace la película de Mitterrand, como un político cuyo pasatiempo era la arquitectura, y también de París, como una ciudad que no teme arriesgar a fin de conseguir edificios-hito. Buenas interpretaciones de Claes Bang (The Square), Xavier Dolan y Swann Arlaud (Anatomía de una caída). Una película que se ve de un tirón, con una buena banda sonora.    




Picnic en Hanging Rock (Peter Weir, 1977) 9/10

Sinopsis: En el día de San Valentín de 1900, las muchachas de un estricto colegio privado realizan una excursión a la formación volcánica de Hanging Rock. Una vez allí, comienzan a suceder extraños fenómenos. 

Película australiana de extraño magnetismo, a medio camino entre la película de época y la fantasía de terror. La película se basa en el contraste entre la apacible y civilizada vida de las jovencitas y el carácter mágico de la montaña. La música envolvente y reiterativa de flautas rumanas (que luego tomaría Isao Takahata para su Recuerdos del ayer) contribuye a crear esa atmósfera particular de tiempo suspendido. La película explota a conciencia la belleza prerrafaelita de las jóvenes, así como sus amores secretos, y, como en todas las películas de internados, juega con el contraste entre el deseo de exploración de la vida de las jóvenes y las rígidas normas impuestas por la directora. 



La desaparición de Josef Mengele (Kirill Serebrennikov, 2025) 8/10

Sinopsis: Tras la Segunda Guerra Mundial, Josef Mengele, el criminal nazi, huye a Sudamérica (Buenos Aires, Paraguay, Brasil) para rehacer su vida en la clandestinidad. A través de los ojos de su hijo, quien lo reencuentra en los años 70, Mengele se enfrenta a un pasado que ya no puede ignorar. 

Interesante película, filmada en blanco y negro en su mayor parte y con una tendencia constante al plano-secuencia. El personaje interpretado por August Diehl (Malditos bastardos) es claramente odioso, como era de esperar dada la catadura del personaje, pero se aleja de la caricatura. Lógicamente se trata de un fanático, un psicópata incapaz del arrepentimiento y de reconocer el horror en las acciones que perpetró, pero que vive acorralado como un animal, angustiado por ser cazado a lo Eichmann. 



Aún estoy aquí (Walter Salles, 2024) 7,5/10

Sinopsis: La mujer de un ex-político durante la dictadura militar de Brasil en 1971 se ve obligada a reinventarse y trazar un nuevo rumbo para su familia tras un acto violento y arbitrario. (Letterboxd)

Si bien las intenciones son loables (mostrar cómo una dictadura brutal es capaz de arrasar con todo), la película se vuelve un tanto reiterativa en su parte final. Trata un suceso real, bastante notorio en Brasil, y el personaje interpretado magistralmente por Fernanda Torres debe ser conocido en el país, hecho que justifica en cierta medida el alargamiento excesivo de la película hasta el presente. De todas maneras, toda la parte inicial, entendida como una muestra de la felicidad familiar, muy setentera, es muy atrayente. Casi parece que no ocurra nada durante la primera parte de la película, lo que provoca que el shock sea todavía mayor al irrumpir con fuerza el aparato represor en esa realidad familiar. ¡Quién tuviera una casa así, al lado de una de las playa de Rio de Janeiro! 



El agente secreto (Kleber Mendonça Filho, 2025) 6,5/10

Sinopsis: Brasil, 1977. Marcelo, profesor universitario de unos 40 años, se encuentra en plena huida. Con la esperanza de reunirse con su hijo, viaje a Recife durante el Carnaval, pero pronto se da cuenta de que la ciudad no es el refugio seguro que esperaba. (Letterboxd)

Película un tanto inconexa y con un humor negro bastante peculiar. Es difícil de seguir y, siendo sinceros, en algún momento perdí del todo el interés, dada la voluntad del director de crear una película dispersa. Tiene algún toque, absurdo y bello al mismo tiempo, que me hizo recordar a Sorrentino. Lo realmente interesante es la relación que se establece entre el pasado fragmentario que muestra la película y el presente. 



El amigo silencioso (Ildikó Enyedi, 2025) 10/10

Sinopsis: En el corazón de un jardín botánico en una ciudad universitaria alamana se alza un majestuoso ginkgo. Este testigo silencioso ha observado durante más de un siglo los tranquilos ritmos de tres vidas humanas, una estudiante pionera en 1908, otro estudiante en 1972 y un neurólogo de Hong Kong, invitado por la universidad, en 2020. (basado en filmaffinity)

Película de ver la vida pasar, es decir, de las buenas. Si la húngara Ildikó Enyedi ya exploró en En cuerpo y alma el mundo animal a través de los sueños, aquí nos sumerge en el reino de la botánica. La película es vanguardista por momentos, buscando la poesía que subyace en la ciencia. ¿Es posible una comunicación real entre las personas y las plantas?, esa parece ser la pregunta que lanza la película. ¿Sienten las plantas? ¿Piensan las plantas? Todo ello a través de tres historias que van y vienen, con el trasfondo unificador del jardín botánico de la universidad de Marburgo y, en concreto, de uno de sus árboles, un ginkgo, el protagonista silencioso de la película. La primera línea temporal, en orden cronológico, es la de una estudiante de 1908 que tiene que superar la condescendiente mirada de los profesores para entrar en un mundo que le estaba vetado. La segunda, la de un estudiante de 1972 que prefiere la vida calmada a la de las grandes experiencias que viven sus compañeros y compañeras de su generación. Y finalmente, la tercera es la de un profesor de 2020 (Tony Leung), desarraigado en pleno confinamiento en una ciudad que no es la suya, intentando llevar sus experimentos en neurociencia al mundo de las plantas. Es una película extraña, poética a su manera, que se puede ver de un tirón (yo lo hice) a pesar de que carece casi por completo de acción y no puede decirse que sea corta.  



Entre copas / Sideways (Alexander Payne, 2004) 7/10

Sinopsis: Dos hombres de mediana edad emprenden un viaje espiritual por la región vinícola de California. Uno es un novelista inédito que sufre depresión y el otro está a pocos días de casarse.  (Letterboxd)

Como todas las películas de Alexander Payne, esta película muestra la cara B del sueño americano. Es una de sus habituales historias de perdedores, que en su momento explotó el boom burgués por la enología. Aunque la película tiene la suficiente inteligencia como para mostrar el mundo del vino como una forma de suplir otras carencias. Espléndida interpretación de Paul Giamatti.